La educación y capacitación continua son fundamentales para que los trabajadores se adapten a un entorno laboral impulsado por la IA.
La inteligencia artificial está transformando el mundo laboral a un ritmo acelerado, especialmente en las empresas más grandes y avanzadas tecnológicamente.
Este artículo explora, basándonos en The Algorithm: How AI Decides Who Gets Hired, Monitored, Promoted, and Fired and Why We Need to Fight Back Now de Hilke Schellmann, cómo la IA está siendo utilizada en el ámbito de los recursos humanos, sus beneficios y los desafíos que plantea, particularmente en términos de sesgos y discriminación.
Según Schellmann, muchas empresas, especialmente las de la lista Fortune 500, utilizan IA para la contratación, empleando herramientas como filtros automáticos de currículums, entrevistas en video unidireccionales y juegos de video para evaluar a los candidatos.
Schellmann realizó experimentos con herramientas de IA que afirman evaluar la personalidad y la idoneidad para el trabajo basándose en muestras de voz. En uno de estos experimentos, Schellmann habló en alemán y leyó una entrada de Wikipedia sobre psicometría. A pesar de no hablar en inglés, recibió un correo electrónico indicando que estaba 73% calificada para el trabajo, lo que subraya las limitaciones y posibles sesgos de estas evaluaciones.
Los algoritmos de IA pueden replicar y amplificar sesgos existentes en los datos con los que son entrenados. Por ejemplo, un algoritmo de contratación entrenado con datos de una empresa que discrimina a mujeres y minorías puede perpetuar esos patrones discriminatorios.
Un caso notable es el de Amazon, cuyo algoritmo de contratación favorecía a los hombres debido a los datos sesgados con los que fue entrenado. Además, los algoritmos pueden mostrar anuncios de trabajos bien remunerados con mayor frecuencia a hombres, perpetuando la brecha salarial de género. La discriminación racial también es un problema significativo, con algoritmos que pueden discriminar contra nombres distintivamente afroamericanos.
El libro también aborda cómo la IA puede monitorear las actividades en línea de los empleados, incluyendo el uso de aplicaciones y sitios web, para asegurar que se mantengan productivos y cumplan con las políticas de la empresa.
El monitoreo intensivo puede tener un impacto negativo en la cultura y el bienestar laboral. Los empleados que se sienten constantemente vigilados pueden experimentar estrés, ansiedad y una disminución en la moral. Además, la percepción de una falta de confianza por parte de la dirección puede erosionar la relación entre empleados y empleadores.
Es fundamental que las empresas implementen políticas claras y transparentes sobre el uso de la IA en el monitoreo, y que se aseguren de que los empleados comprendan y acepten estas prácticas.
Schellmann argumenta que muchos algoritmos de IA operan como «cajas negras», dificultando la comprensión y cuestionamiento de las decisiones algorítmicas por parte de los empleados. La falta de transparencia puede llevar a evaluaciones injustas y perpetuar desigualdades.
Es crucial desarrollar herramientas algorítmicas de manera ética y transparente para evitar sesgos y discriminación. La regulación y la supervisión continua son esenciales para asegurar un uso responsable de la IA.
Los trabajadores y sindicatos deben tener voz en la implementación de sistemas de IA en el lugar de trabajo. La educación y capacitación continua son fundamentales para que los trabajadores se adapten a un entorno laboral impulsado por la IA.
La infiltración de la IA en el mundo laboral presenta tanto oportunidades como desafíos. Es vital que empresas y reguladores trabajen juntos para desarrollar y supervisar el uso de la IA de manera ética y justa, garantizando que todos los trabajadores sean tratados con equidad y respeto.
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