Teletrabajo, o trabajo en remoto, o trabajo en red, o trabajo distribuido, o trabajar desde casa, o trabajo híbrido… Porque ¿cómo llamamos a trabajar desde un sitio que no sea desde tu lugar habitual de trabajo unos días y otros desde la oficina?
No solo tenemos dudas en cómo llamarlo sino, y sobre todo, tenemos todas las dudas del mundo en el cómo, en la mejor manera de desarrollar nuestro negocio cuando no lo hacemos de la manera que lo hemos hecho siempre. Y sobre cómo hacerlo de manera eficiente y productiva. Ahí radican todas las dudas.
En 2020 vivimos, como muchos expertos aseguran, el mayor experimento de trabajo en remoto de la historia de la humanidad. Se han evidenciado carencias, debilidades, fortalezas y amenazas de cada persona en particular y de las organizaciones en general.
A pesar de las obvias dificultades iniciales, muchas empresas ya han decidido invertir en el trabajo híbrido. La consultora tecnológica Capgemini entrevistó a ejecutivos de 500 organizaciones de sectores muy variados a nivel mundial y a 5.000 empleados. Los resultados del estudio, volcados en el informe «El futuro del trabajo: de remoto a híbrido» dicen que la mayoría de las organizaciones experimentaron fuertes aumentos de productividad en un 63% en el tercer trimestre de 2020 gracias a la reducción del tiempo de desplazamiento, a los horarios de trabajo flexibles y a la adopción de herramientas eficaces de colaboración virtual.
Casi el 70% de las organizaciones creen que el aumento de la productividad del trabajo a distancia es sostenible más allá de la pandemia y proyectan un aumento general de la productividad del 17% en los próximos dos o tres años.
Además, alrededor del 45% de los empleados esperan pasar tres días o más a la semana trabajando desde lugares remotos y el resto desde la oficina, lo que indica una tendencia de rápido crecimiento de un lugar de trabajo híbrido y colaborativo.
Obviamente, para que este futuro prometedor se dé, los mandos y directivos han de cambiar de forma intensa su manera de liderar y gestionar. La confianza en los empleados, capaces de autogestionarse y la medición de los proyectos por objetivos y no por las horas que pasan conectados, son dos puntos críticos que han de cambiar desde el lado empresarial.
La implementación no es solo tarea de liderazgo o de los propios trabajadores. Se deben generar unas condiciones que impactan en los responsables de transformación digital, recursos humanos, formación y equipo de ventas.
Es evidente que para trabajar en remoto necesitamos tener acceso a los procesos de la organización de forma externa, por lo que la digitalización es imprescindible.
El teletrabajo no hace más que poner en evidencia las deficiencias de la digitalización de las organizaciones. Problemas como la digitalización de documentos de recursos humanos, el acceso a la información de clientes o la comunicación entre departamentos se deben solucionar a medida que se implementa el teletrabajo. Transformación digital y trabajo en remoto van de la mano.
Para que el negocio fluya, es necesario buena comunicación interna. El departamento de Recursos Humanos se convierte en una pieza clave para hacer prevalecer la comunicación entre empleados y compañía durante el teletrabajo.
Conocer las estrategias y herramientas digitales necesarias para mantener una comunicación interna es imprescindible.
Cada uno de los miembros de la organización, independientemente de la responsabilidad o del departamento, debe tener claro los beneficios que aporta el teletrabajo y cómo implementarlo de forma eficaz. Esto empieza por un claro posicionamiento del equipo directivo, pero los responsables de formación también juegan un papel importantísimo.
Ofrecer formación para que los empleados puedan conocer los recursos que tienen a su alcance y aprender a gestionar sus tiempos para ser más productivos.
Debemos asumir que la mayoría de interacciones que realicemos con nuestros clientes van a ser de forma virtual. Es necesario definir un sistema de ventas para la empresa que permita adaptarse a las necesidades del cliente.
Matt Mullenweg, fundador de la empresa Automattic, tiene un modelo que representa muy bien la evolución del teletrabajo dentro de las organizaciones.
Este modelo tiene 5 niveles de autonomía, desde el 0, en el que no se puede hacer el trabajo a no ser que estés físicamente en el lugar de trabajo, hasta el nivel 5, el Nirvana, donde el trabajo está tan bien distribuido que todo fluye sin esfuerzo.
Si queremos convertir nuestra empresa en remota, debemos aspirar a llegar al nivel 4 o 5 de esta pirámide. Para ello, los departamentos de RRHH, formación, transformación digital, ventas y liderazgo deben impulsar acciones para fomentar el teletrabajo.
Nos hemos juntado con Moebius Consulting para ofrecer este webinar gratuito en el que compartiremos las claves para que el trabajo sea eficiente y productivo para las empresas.
1 Comment
¡Buen post! Creo que has sintetizado muy bien los aspectos del teletrabajo. Si la empresa no está digitalizada el teletrabajo eficiente es imposible, aunque va más allá, no es solo un tema de recursos el trabajo en remoto implica un cambio de mentalidad.